sábado, 6 de enero de 2018

LA ENCICLOPEDIA

        ¡Cuánto ruido!, pero si cuando me trajeron el silencio reinaba en la biblioteca. Ahora hay tanto barullo que no se escucha nada. Espero que solo sea la inauguración y que me lleven prestada lo antes posible.       
     
        Gracias a Dios, ¡por fin llegó el día! Vinieron a por mí unos chicos de sexto: Sergio, Pablo, Francisco y Moaad. En ese momento,sentí tanta emoción que mis letras y páginas empezaron a temblar. Me cogió Francisco, se distrajo, me soltó y caí en un charco quedando empapada hasta la tinta. Me devolvieron y cogieron a otra afortunada.

         -Aquí de nuevo, en este polvoriento lugar -pensé cuando me sequé.

         Pasados unos días, me fui de viaje a una fábrica de papel. Ahí, me trituraron repetidas veces y...¿sabéis qué?, me convertí otra vez papel de escribir.

          Escribieron en mí la preciosa novela de don Quijote de la Mancha, escrita por Miguel de Cervantes,  un escritor muy famoso a nivel mundial. Ya he parado de ir de clase en clase, y aunque ya sea una novela tan vieja, los niños saben apreciar el contenido que hay dentro de mí.

         -¡Estoy conociendo todo el mundo a mi manera!.

                                                                         FIN

Moaad Serkouh

                                                           ¡ADIÓS GRUMETES!

viernes, 29 de diciembre de 2017

EL ÁRBOL

EL ÁRBOL 

          Aquí  estoy, el árbol .En un patio donde salen los niños a jugar. Me quedé en este lugar cuándo empezó el colegio.Tenía un par de amigos.

          Allí había unos columpios donde los niños jugaban, al lado un gimnasio en el que jugaban los mayores,un banco donde se sentaban los profesores y cuatro árboles: mis tres amigos y yo.

          Un día me ocurrió una desgracia. Un niño me estaba quitando la comida y el agua, y así durante una semana. Me estaba quedando seco y no comía . Hasta que un día mi suerte cambió: las maestras vieron a ese niño jugando conmigo y vieron que estaba un poco seco.

          Las maestras prohibieron que se acercaran los niños mientras que me recuperaba. Pero como no podía, mis amigos me dieron un poco de agua y comida cada día, y así hasta que me recupere.

Sergio Perea García-Ballesteros






EL ARENERO

Hola chicos os voy a contar una historia que he escrito. Espero que os guste🤔 


EL ARENERO 

Ahí estaba yo, el Arenero, en el patio del colegio. De repente empezaron a venir camiones excavadoras y muchas personas. La excavadora empezó a cavar en mí y sacaron de mí unas piernas. Al día siguiente volvieron otra vez y no sacaron nada.

 Pasados unos días algo me hurgaba en la tripa y salió un esqueleto.
  
- ¿Quién eres? -le pregunté.
  
- Yo soy Huesitos, ¿y tú? -contestó él.
  
- Soy el Arenero del colegio.
  
- ¿Quieres ser mi amigo? -me dijo Huesitos.

 - Sí, claro -le dije yo.
  
Pasadas dos semanas Huesitos y yo jugábamos al veo veo.
  
- Veo, veo una cosita que empieza por "e"-dijo Huesitos.
  
Entonces, apareció un esqueleto y cada cinco minutos aparecía un esqueleto hasta que se formó una ciudad llamada Huetalancia donde vivían todos los Huesitos.




Carlos Martínez-Villanueva Invernón

LA BOTELLA

Allí estaba yo, en un mochila rodeada de libros, hasta que ocurrió esta historia.
La mochila se la compró ese mismo día y yo iba en ella. El día que Pablo estrenó su mochila yo estaba dentro: una botella azul, brillante y con un gran tapón blanco, esa era yo.

Esa mañana, Pablo al coger la mochila, se tropezó, se cayó y yo me rompí en mil pedazos, derramando mi valioso contenido por el suelo oscuro de la clase. Ese contenido era agua fresca y  pura que ahora estaba repartida por todo el suelo.
Después de ese suceso, ocurrió lo esperado.

-¡Qué mala suerte!-dijo Pablo.

Su profesora le regañó y le mandó recoger lo manchado.


Pablo García- Gasco

-EL PIANO AMOROSO-

-EL PIANO AMOROSO-


Hoy en clase de música, Sagrario ha dejado a los alumnos tocarme y se ha formado una gran revolución de alegría.
  
-¡Qué horror!-pensé-. ¡Qué miedo me da de que estos pequeños monstruos me toquen, yo que soy un instrumento tan delicado! 

De pronto Sagrario puso   orden, y empezaron a pasar de uno en uno a hacerme sonar.
  
-¡Me niego, no saben!¡No saben!¿Por qué me ha tocado esto a mí? ¡Por suerte ya quedan muy pocos!

 ¡Por fin unas manos delicadas y suaves me hicieron sonar con ritmo y alegría!¡Esto sí que era música!

                                                                                                  Carla López Real

miércoles, 20 de diciembre de 2017

++UNO MÁS++

Hola grumetes! Hoy os voy a contar una historia que escrito yo. Espero que os guste!😉

++ UNO MÁS ++

Por si no lo sabéis yo soy el muñeco que representa el cuerpo humano en 1º.
Antes me consideraban solo como una imagen del paisaje, hoy seguramente me verán como uno de ellos, uno más en la clase.

El otro día no pasé inadvertido, como normalmente ocurre; sucedió justo lo contrario, me pusieron en medio de la clase para explicar el cuerpo humano.
Fue muy divertido. Cuando  me quitaban los órganos notaba un cosquilleo que nunca había sentido. Mientras, yo intentaba no reírme. Había muchos niños que preguntaban sobre mí.

-¿Nosotros somos así?- preguntó Martín-.

-Sí Martín,- respondió el profesor- mira, ven aquí. Y le enseñó mis órganos.

Pero cuando me quitó el hígado no pude más, me eché a reír.
El profesor salió corriendo a avisar al director, los alumnos empezaron a gritar, menos Martín, que me estaba mirando perplejo.

-¿Cómo te llamas?- me preguntó- Yo me llamo Martín.

-No tengo nombre-le dije-. Nadie me lo ha puesto, no quieren estar conmigo.

-Yo seré tu amigo, te pondré un nombre y convenceré a toda la clase de que eres bueno- me dijo con una sonrisa de oreja a oreja-,  ¿Te gusta Ramón?- me dijo pensativo-.

-Sí, me gusta mucho- le dije-.

Y desde ese momento sé, que, al menos a un niño le importo.

                                                                     FIN


Laura Yustres Olmedo

👋Hasta la próxima grumetes!!!👋

lunes, 18 de diciembre de 2017

LA BOTELLA QUE SABÍA DEMASIADO

Yo estaba tan tranquila, encima de la mesa, disfrutando de la calidez del sol que entraba por la ventana. Vi como los dos entraban en la clase de 6º B, hablando de no sé qué "estándares de evaluación". De pronto, ella se acercó y me cogió para verme más de cerca.

- ¿Sabes de quién es esta botella? -le preguntó a su compañero mientras intentaba descifrar la palabra escrita en mi tapón-. No se entiende lo que pone...  dorellín o algo así. ¿La tiro?

Solo de imaginarme en la papelera junto con los grasientos envoltorios de los bocadillos y las virutas de los lápices y ceras, sentí como un escalofrío me recorría el plástico de arriba abajo.

- No sé. Lleva ahí varios días -contestó él-.

 Afortunadamente me dejó de nuevo en la mesa y me sentí profundamente aliviada.

Al día siguiente, a la hora de Lengua, la maestra entró como cada día cargada de cachivaches: el ordenador, el bolso, el archivador gordo y una insulsa bolsa gris con muy poco glamur en la que llevaba los cuadernos que había corregido el día anterior.

- A ver, antes de que se me olvide, ¿es de alguien esta botella? No se entiende el nombre;  pone... -y repitió la palabra incomprensible que había pronunciado el día anterior- "dorellín" o algo así.

Todos empezaron a reírse.

- Dorellín no, "Botellín" -aclaró Sergio-. Es la mascota de la clase.

"Es la mascota de la clase. Es la mascota de la clase. Es la mascota de la clase". La frase de Sergio resonaba en mi tapón como música celestial. Yo, una simple botella de agua, me había convertido en toda una mascota. Eso significaba que los niños y niñas me harían carantoñas, me llevarían a su casa por turnos para presentarme a sus familias, me sacarían de paseo, me comprarían un abriguito para el invierno, me harían fotos...

- Y ¿quién le ha puesto el nombre? -quiso saber la maestra-.

- Fuimos Alex y yo -aclaró Fran-. Yo lo puse en la etiqueta y Alex en el tapón.

-¡Vaya, vaya! Seguro que ella sabe todos los secretos de la clase. ¿Sabrá quién esconde las agendas en el recreo?

Pues claro que lo sé. Y muchas más cosas: sé quién pegó el chicle en la mesa del fondo, quién no se come la manzana en el recreo, quién copió la ficha de lectura porque no se había leído el capítulo de la semana, quien escribió una chuleta en la mesa para el examen de Sociales.... En ese momento caí en la cuenta: yo era una botella que sabía demasiado. Podría pasar de ser "la mascota de la clase" a "un pobre plástico aplastado en el contenedor amarillo".

Esa noche, con la tranquilidad que siempre brindan el silencio y la oscuridad, tramé meticulosamente el plan de huida que llevé a cabo el día del examen. La maestra repartió los folios y todos se pusieron a contestar las preguntas profundamente concentrados. Luego, recogió los cuadernos, los metió en la bolsa gris, justo a mi lado, y se puso a pegar en la pared un cartel de los tiempos verbales de la primera conjugación. Entonces, con sumo cuidado, me deslicé hasta la bolsa y me dejé caer en ella apoyada en los resbaladizos espirales. Al acabar el examen, la maestra se llevó todos sus bártulos a la clase de Música. Dejó la bolsa gris en el suelo y se fue pitando porque le tocaba guardia de recreo. En ese preciso instante, yo aproveché para escapar y esconderme en un recóndito lugar.

Ahora ya no soy mascota, pero vivo feliz en mi retiro, a salvo de miradas indiscretas. Entenderéis que no os diga dónde estoy, al fin y al cabo sigo siendo "una botella que sabe demasiado".

Botellín.