EL LIBRO VIAJERO. "VIRGILIUS NUESTRO AMIGO VAMPIRO"

Entre todos los grumetes estamos escribiendo un libro:
"VIRGILIUS, NUESTRO AMIGO VAMPIRO"

Nos lo empezó David Blanco y nosostros lo estamos continuando. Un poco más abajo podéis disfrutar en esta página de su lectura. Iremos añadiendo capítulos a medida que los vayamos escribiendo.

Sobre este tema han escrito en la página principal del blog:
  • Gloria (16 de Abril) ¿TE ABURRES? ¡¡PUES LEE!!
  • Anita (22 de Abril) VIRGILIUS, EL VAMPIRO -Adelanto-
  • Carmen (26 de Abril) ¿CUÁNDO LLEGARÁ MI TURNO?

VIRGILIUS, NUESTRO AMIGO EL VAMPIRO

Los vampiros son como las moscas o las hormigas: pueden vivir en todas partes. El mundo entero es su casa.

Puedes encontrarlos en una azotea de Nueva York, vistiendo un traje de ejecutivo, o en la isla de Papúa, con taparrabos, o tiritando de frío en un iglú. Les gusta bucear, volar y dar largos paseos. No se libran de su compañía ni los camellos del desierto de Gobi.

Hay vampiros altos y hay vampiros bajitos. Los hay gordos y flacos. Rubios, morenos y pelirrojos. Lo mismo vale para las vampiras, claro.

Estén donde estén, siempre buscan compañía. No les importa la conversación, si eres aburrido o vistes a la última moda. Lo que de verdad les gusta es tu sangre. ¿Algún grupo en particular? ¿A positivo, 0 negativo? ¡Eso les da igual! No le hacen ascos ni a una costrilla.

Por supuesto, si los vampiros habitan en Nueva York, Papúa y el Polo Norte, también puedes encontrarlos en España, en La Mancha o... ¡en Corral de Almaguer!

Aunque los habitantes de este pueblo singular no lo saben, hace menos de una semana, en el Samar de las 21:55 para ser exactos, se bajó un visitante muy especial. Por ahora no mencionaremos su aspecto. ¿De dónde venía? De un lugar muy lejano. ¿Era joven? Tenía más de 300 años, aunque la verdad, no aparentaba ni la mitad.

¿Era cascarrabias? ¿Era un encanto? ¿Le gustaba jugar a las chapas? ¡Qué más da! Era un vampiro.

¿Qué buscaba en Corral? ¿Un calandrajo? ¿Darse la gran merendola? Pues no exactamente. Se encontraba en un apuro bien gordo. Atrapado en un asunto de vida o muerte. Su destino y el de su familia dependían de un objeto muy peculiar. Se encontraba a la vista de todo el pueblo y, sin embargo, nunca había llamado la atención de nadie. El mismo vampiro no sabía exactamente de qué se trataba.

Lo único que sabía era que la clave del secreto se escondía en la clase de 6. ºA del colegio Nuestra Señora de la Muela. El oráculo de Ishtar le había susurrado al oído, con su fétido aliento, que sus alumnos eran los únicos que podrían ayudarle a descubrir lo que buscaba.

¡Pero debía evitar a toda costa la tentación de hincarles el colmillo!

(Parte I: Escrito por Gloria Lominchar)

Al fin tuvimos la ocasión de conocer el aspecto del vampiro que, al parecer, se llamaba


Era bastante alto y un poco rellenito. Pasaba desapercibido excepto por los colmillos. De ropa, nada de capas ni todo eso, unos vaqueros y un jersey de rayas. Sobre la cara, tenía cara de simpático aunque se le notaba la cara de vampiro y estaba muy repeinado (pinta de listo), pero mi abuela siempre me dice:
-      Ni se te ocurra hablar de alguien por el físico.

Porque dicen que lo importante es el interior y es verdad, el otro día me iba a comer un plátano que parecía bueníiiiiiisimo y luego estaba más pocho… pero eso no viene a cuento. Lo que queremos saber es en qué tendrán que ayudar los inteligentíiiiiiisimos alumnos de 6ºA a ese tal Virgilius. Aunque va a ser difícil, si no lo sabe ni él...

Pero, ahora que me acuerdo, uno de ellos sabe muchíiiiisimo de mitología y todo eso, ¡YA TENEMOS LA SOLUCIÓN! Sabía que algo se podía hacer.

Vamos a ver a Virgilius para averiguar un poco más sobre él. Se dirige a “El Patas” un hotel-restaurante, claro tiene que descansar un poco por la noche para poder ver a los alumnos de día.

El Sol se puso en el cielo y los gallos se pusieron a decir: ¡¡kikirikiiiiiiiiiiiii!!¡¡kikirikiiiiiiiiiiiii!!¡¡kikirikiiiiiiiiiiiii!!...Eso solo significaba una cosa, era la hora de ponerse en marcha.

Coge un mapa de Corral de Almaguer, busca el colegio de Ntr. Sra. de la Muela y se dirige a él tapado de pies a cabeza y con un paraguas. No podía dejar que un solo rayo de luz tocara su rostro. Exactamente llegó a las 11:45, hora del recreo aunque ellos estaban en clase. ¡PASÓ LAS DE CAÍN HASTA ENCONTRARLOS! Se encontró con balones y niños brutos que no le dejaban cruzar la pista, también con niñas jugando a la rayuela que ocupaban la mitad del patio que no ocupaba la pista y cuando llegó había un montón de clases, ¡a saber cual era!

Pero por fin la encontró, ¿su esfuerzo había resultado? Eso espero.
- Bien, vamos a entrar, -dijo con un tono miedoso-. Llamó, abrió la puerta y todos lo saludaron diciendo:
- Good Morning.
Virgilius pensó que había consultado el diccionario equivocado, ¿Qué idioma era?
Enseguida se dio cuenta de que estaban algo así como practicando un idioma.
Pero pudo hablar con ellos después.
Primero se presentaron y luego empezaron a pensar. Aunque no mucho, tenían hambre y con hambre no se piensa bien, así que tuvieron que quedar por la tarde. Fue un poco difícil porque cuando uno estaba libre el otro tenía fútbol o si no tenían danza o clases particulares…
Se quedó pensativo, a los pocos segundos chasqueó los dedos y dijo:
- ¡YA LO TENGO!, si vosotros no podéis quedar conmigo yo quedaré con vosotros.
Ninguno entendió del todo la frase pero Virgilius se lo explicó:

- Sí, es muy fácil, solo me tengo que apuntar a vuestras actividades y mientras me ayudáis… ¿no?

Ellos contestaron:
- No es tan mala idea pero son muchas, ¿vas a poder con todas?

Virgilius contestó decisivo:
- Claro que podré pero solo a las que vayáis la mayoría. Bien, ¿por cuál empezamos?

Todas las chicas gritaron a coro:
-¿Se te da bien bailar? Porque te vas a tener que poner las pilas…

(Parte II: Mónica Muñoz)

-Volar sí, pero bailar...Bueno, vamos a probar -contestó Virgilius-.

-¿Y jugar al fútbol?, ¿Tienes chándal?- dijeron casi todos los chicos de la clase-.

-¿Un chándal? Pues….. no.

-Vete mañana al polideportivo municipal del pueblo a las seis y media de la tarde. Está muy cerquita del Hotel donde te alojas.

-Vale. De acuerdo. Allí estaré puntual -les dijo Virgilius-.

Y la alumna que iba a clases particulares de inglés, una niña delgadita y rubia, de mirada chispeante, llamada Mónica, continuó la conversación.      

-¿Se te da bien el inglés?

-¿Inglés? Qué es eso de inglés. No tengo ni vampiresa idea.

-Ven a esta misma clase el martes que viene a las tres y media de la tarde -le propuso Mónica-.

-Sí, entendido, mi capitana -dijo con una voz bastante firme-.

Las chicas que iban a danza dijeron con aire alegre, todas a la vez, cual gallinero revuelto:

- ¡Tienes que ir hoy al auditorio municipal, a las 04:00 de la tarde, pero tienes  que pasar por la puerta trasera!

-¡¡¡¡¡¡¡¡PERO BUENO, ¿QUÉ ES TODO ESTE JALEO?!!!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡CALLAOS!!!!!!!!  ¿No veis que estáis haciendo enloquecer a nuestro querido invitado? -dijo con voz bastante tranquila y educada D. Raimundo, el tutor de 6ºA-.
Bueno, lo primero lo dijo con aire de bastante enfado. Y nos mandó que nos fuéramos al recreo. Como siempre diez minutos más tarde que el resto de los cursos. ¡O más!

Era jueves por la tarde, y Virgilius pasó al  auditorio tímidamente. Cuando abrió la puerta de la clase, vio a unas cuantas chicas bailando una danza acompañada de castañuelas. Las chicas de la clase dijeron:

-¡Hola! Vanesa, te presentamos a nuestro amigo. Es que quiere venir  a bailar, pero no sabe dónde se tiene que inscribir.

-Pues enseguida se lo anoto en una hoja de mi cuaderno.

Mientras que la señorita Vanesa, nuestra profesora de danza, se lo apuntaba en una hoja, Virgilius y las chicas estaban pensando lo que podrían hacer. Cuando hubo terminado de apuntarlo, siguieron bailando, y Virgilius con ellas. No os penséis que porque sea un vampiro vaya a ser un tuercebotas bailando. Muy al contrario, pues utilizando sus dotes naturales, baila con tanta delicadeza y suavidad, que pareciera que flotara en el aire.

Al finalizar la clase, Virgilius tiró el papel a la papelera que había detrás de la puerta. Al llegar a la habitación del hotel donde se hospedaba, se tumbó en la cama –más bien se dejó caer como un saco de patatas-  y se echó un buen sueño reparador, pues el baile le había machacado hasta la última articulación de su cuerpo. 

Al siguiente día fue al campo de fútbol donde se encontró a unos cuantos chicos de la clase. También podría haber ido al campo de fútbol ayer, pero estaba demasiado cansado para seguir dando trotes. Justamente a las 6:30, como ellos le dijeron. Y antes de jugar  el partido estuvieron hablando y comentando lo que podrían hacer con su problema.

Recibió una oferta del entrenador del equipo, Alejandro, para contratarlo de delantero centro. Le prometió el número 9 si fichaba por “Los Gallos de Corral” C.F.

Don Pedro “Chichas”, el presidente del equipo, que de profesión es carnicero, estaba dispuesto a tirar de talonario hasta donde hiciese falta. “Noséqué” decía “denoséquién”, pero hablaba de forma muy misteriosa diciendo que no se enterara un tal Florentino.  Era increíble cómo remataba de cabeza Virgilius. Todos los balones que rondaban por el área terminaban siendo rematados por él. Fueran a la altura que fueran. No se le escapaba ninguno. Hace mucho tiempo que nuestro equipo no gana un solo partido de fútbol.

Los ancianos ya casi ni lo recuerdan. Unos dicen que fue cuando gobernaba Primo de Rivera. Otros dicen que cuando gobernaba Azaña. No sé quiénes eran esos señores. Pero lo cierto es que lo de hoy sí ha sido una azaña y el equipo contrario ha hecho el primo. Hoy hemos ganado por 21-0 al segundo equipo clasificado de la liguilla. Después continuaron cada uno en dirección a sus casas. Y los aficionados, cosa rara hoy, no se iban a la barra del bar, sino que se dirigían en tropel a no sé qué de lamparillas a las ánimas.

Virgilius se pasó todo el fin de semana pensando él solo, y a veces con alguno de la clase que se encontraba por la calle, lo que podían hacer. Bueno, la verdad, es que ya es famosíiiiiiisimo en el pueblo. La gente no para de pedirle autógrafos y de decirle ¡NO TE VAYAS! ¡SIENTE NUESTROS COLORES! Él contesta que los únicos colores que le gustan son el negro y el rojo.

No sé por qué, pero la directiva del equipo de fútbol ha decidido cambiar la camiseta y ahora se parece a la del Milán. Ya no nos llaman los de otros pueblos “las gallinas” de Corral. No se habrán aprendido todavía nuestro nombre de equipo. Pero ahora todos nos llaman los “rossoneros” de la Mancha.

El martes siguiente se fue a la clase donde daban Inglés que le había dicho Mónica, que era la única alumna de su clase que iba a Inglés, aunque se le daba bien.

-¡Hello! -dijo Mónica con tono amistoso-.

-Espera, espera, que enseguida lo encuentro...............Hello....... Significa....... ¡hola!... ¿verdad? -Virgilius venía preparado con su diccionario de Inglés-.

-Sí. Eso mismo significa, Virgilius.

-¿Quién es Virgilius?-preguntó Lola, la profesora de inglés-.

-Un amigo que se quiere apuntar a estas clases de Inglés. Le contestó Mónica.

-Pues la matrícula está cerrada hasta el próximo curso.

-Pero.......¿se puede quedar solamente hoy?

-Vale, Mónica, que se quede.

Y se quedó y a la salida hablaron otra vez (porque ella ya había hablado con él antes en danza) de lo que podían hacer.

(Parte III:Sandra Lozano )

Después de las clases de inglés, todos tuvimos que ir a catequesis. Él no sabía qué era eso de la catequesis, pero los acompañó.

Cuando terminó, todos los chicos y chicas de 6ºA se fueron al parque, estuvieron jugando y montando en los columpios. Virgilius se lo pasó muy bien puesto que él no había jugado con ellos todavía.

Se divirtieron mucho. Al cabo de un rato Virgilius reunió a todos los alumnos para decirles exactamente por qué estaba allí.

-Estoy aquí porque me han comentado que vosotros sois los únicos que me podéis ayudar a encontrar un objeto muy valioso para mí y mi familia. Y sólo vosotros podréis ayudarme.

Los niños se quedaron sorprendidos de que fueran ellos los elegidos para esa misión, puesto que solo tenían 11 años y nunca habían oído hablar de nada parecido a eso.

Virgilius les explicó por qué ellos y no otros alumnos. También les comentó que el objeto era algo muy antiguo y valioso.

Ellos pensaron que sus abuelos podrían saber algo, puesto que era una cosa antigua.

Se hizo tarde y todos los niños volvieron a sus casas para terminar los deberes. Virgilius se despidió de ellos.

Todos llegaron corriendo a sus casas para llamar a sus abuelos y preguntarles sobre este objeto tan famoso y desconocido a la vez. Después de muchas llamadas nadie sabía nada.

Al día siguiente en el colegio todos llegaron con mucho entusiasmo pensando que alguno sí habría obtenido alguna información. Nadie tenía nada.

Virgilius ya sabía que los niños de 6ªA los miércoles a las 9:00 de la mañana tenían la clase de música en el colegio. Se dispuso a ir al colegio para darles una sorpresa, cogió su saxofón y se dirigió al colegio, pasó al aula pero los niños no estaban allí, estaba Raimundo, el tutor del curso.

Virgilius le contó a Raimundo su sorpresa y él lo acompañó al aula de música donde se encontraban los niños con su profesora de música, Sagrario.

Vigilius explicó a Sagrario que él tocaba el saxofón en la banda de música de su pueblo, y quería tocar una canción con los niños, ellos aceptaron la decisión, se pusieron de acuerdo y tocaron la canción de “Oda a la alegría” de Beethoven.

Después, a la hora del recreo, les preguntó a los niños si habían obtenido información, pero ellos le dijeron que no habían tenido suerte. A Sandra se le ocurrió la idea de que podrían ir a la biblioteca municipal a buscar en enciclopedias y en internet.

Quedaron esa misma tarde para ir a la biblioteca a ver si encontraban algo de información. Las chicas estuvieron mirando en enciclopedias, los chicos buscaron información en internet.

(Parte IV: Ana González)

Lo único que encontraron es que era de origen egipcio, que estaba en España y que había llegado aquí por un comerciante egipcio que desconocía su gran valor, o sea que creía que era una baratija cualquiera.

Al llegar las 5 de la tarde lo dejaron, porque Sandra ,Ana y Virgilius tenían que ir a padel.
Una vez allí Javier,el profesor de padel, le dijo lo que tenía que hacer para inscribirse. Y luego empezamos a jugar.

Aunque Virgilius era el nuevo parecia un verdadero profesional:
¡¡No se le escapó ni una sola pelota!!........  Bueno, es que es un vampiro. Hasta Javier le preguntó que si quería cambiarse a otra categoría mejor, ¡¡¡Y TODO ESTO EN SU PRIMER DÍA!!!

Después de tanto ejercicio, Virgilius no quería la cama del hotel donde se alojaba así que abrió su ataúd portátil y se hecho un sueñecillo: Z Z Z Z Z........

A la mañana siguiente Virgilius tenia tantas ganas de sangre que casi le inca el diente a una camarera de  El Patas, ¿Qué iba a hacer él?,  ¡es un vampiro y además llevaba un tiempo sin probar gota!

A las 9:00 fue al colegio desesperado. Lo único que le animaba es que era un día muy oscuro y no tuvo que llevar paraguas.
Al legar a la clase de 6ºA los alumnos estaban haciendo un examen de matemáticas pero..........  un alumno se ha cortado con un folio y le ha salido una gotita de SANGRE …...

¡¡¡Y VIRGILIUS SE HA ABALANZADO!!!

Volando como un rayo, hasta....... que se dio cuenta de lo que estaba haciendo y frenó en seco. Parecía que le había dado un infarto: estaba blanco como la nieve y sus ojos habían cogido un color que le daría miedo hasta a sus propios padres, un color de fuego intenso y arrepentimiento.

Se arrodillo y hablo:

-Lo siento, no sé que me ha pasado, llevo tanto tiempo sin comer nada que.......¿podréis perdonarme?

-Si -dijeron todos-.

-Es normal, eres un vampiro y necesitas sangre.

Raimundo le propuso que se fuera al lugar donde se alojaba, a descansar.
A Virgilius se le notaba un rostro pálido y arrepentido, después de pedir perdón otra vez se marcho con el rostro lleno de pena.

Antes de irse algunos alumnos le dijeron que se tomara un solomillo de ternera casi crudo o algo así, (algo que tuviera mucha energía y  mucha sangre).
Virgilius volvió a El Patas y en  el restaurante pidió el solomillo. Después, se fue a su habitación, durmió todo el día y por la noche cuando no había nadie en las calles de Corral de Almaguer se dio un paseo nocturno. 

En el paseo, Virgilius salió fuera del pueblo y llegó muy lejos entonces se encontró con una casa muy vieja, encima de la puerta había un escudo de piedra con una insignia que le resultaba familiar.
Después de pensarlo un rato, se dio cuenta de que se parecía a una foto que había visto en Internet cuando estaba con los chicos.
De repente............... entro en la casa sin pensarlo, ni siquiera pensó que se le podía derrumbar encima, ¡encontró un candelabro de plata y un candil! Bajó a una pequeña cueva y........¡¡¡¡Encontró un tesoro!!!, pero iban a ser las 6 de la mañana, iba a amanecer y como Virgilius no tenía paraguas se tuvo que ir al hotel.

Al llegar las 9 de la mañana se fue entusiasmado al colegio,a contarles su descubrimiento a los alumnos de 6ºA. En cuanto entraron a la clase se lo contó todo.

Por la tarde, fueron a la casa y al ver el escudo los alumnos, sin decir nada, fueron atraídos hacia la cueva: era como si algo sobrenatural les atrajera hacia ella. Entonces Virgilius recordó lo que el Oráculo de Istar le había dicho: "Que solo los niños y niñas de 6ºA le podrían ayudar".

-¡¡¡¡UN TESORO!!!! -grito Ana, una de las alumnas-.
Ana era un poco nerviosa, muy miedosa y le encantaba la mitología y las aventuras-.

Rebuscaron entre montañas de oro, diamantes y otras piedras preciosas. De repente …. encontraron algo...... Un mapa que tenia escrito, con unas letras extrañas:


“Virrgilio les taaduja2”


“-EL DIAMANTE DE BONRRAT”  -tradujo Virgilius-.

Y con una mirada intrigante, supieron que eso era lo que buscaban.

Pero todavía les queda mucho camino, al igual que muchas aventuras por vivir y lugares que descubrir antes de encontrar El Diamante de Bonrrat.