¡Buenos días! Antes os quiero felicitar por el vídeo tan chulo que habéis hecho. ¡Cuánto os echamos de menos!
RESULTADOS DEL RETO DE AYER
En esta gráfica podéis ver los
resultados del cuestionario de ayer. Contestasteis 9; tres, obtuvisteis 13 puntos; uno, 14 puntos; cuatro de vosotros, 15 puntos; y uno, 16 puntos. Está bastante bien, pero ¡cuidado!, porque al revisar las respuestas he visto que algunas las habéis fallado porque no habéis leído con atención todas las opciones.
Algunos de vosotros ayer no completasteis el reto porque no escribisteis
un final para la historia y no
comentasteis el de los compañeros. Uno de vosotros comentó el de Rubén, pero no sé quién es, por lo tanto no le he anotado el punto.
¡VAMOS CON EL RETO DE HOY!
Leed atentamente esta historia sin final.
La rosa y el sapo
En un precioso jardín, una rosa y un sapo habían ido
creciendo juntos. Durante mucho tiempo compartieron todo tipo de vivencias,
secretos y, sobre todo, una amistad que parecia eterna.
La vida iba pasando y el sapo observaba cómo su amiga se vuelve
cada vez más y más hermosa. Para él era un placer ir a visitarla, saltar a su
alrrededor y contarle todo lo que sucedía fuera de aquel jardín.
Pero la rosa comenzó a darse cuenta de su hermosura y de
la atracción que ejercía sobre la gente que la miraba. El único problema era de
que, de vez en cuando, aparecía un sapo dando saltos a su alrrededor que
espantaba a los que se acercavan.
Llegó el día en el que la rosa, ya cansada de la
situación, habló con el sapo.
-Oye -le dijo-, ¿no podrías hacer lo mismo que haces
aquí, eso de ir saltando de un lado a otro, en cualquier otra parte del jardín?
-Pero... -contestó confundido- hasta ahora nunca te había
molestado mi presencia, siempre te había gustado tenerme alrrededor...
-Sí, es cierto, pero me he dado cuenta de que espantas a
todos los visitantes que vienen a verme. Los asustas y además... tu aspecto ya
no armoniza con mi belleza.
-Vaya... -contestó triste el sapo- qué lejos han quedado aquellos
tiempos...
Ambos se quedaron callados durante una eternidad. Él
esperando una rectificación y ella aunque esperando a que se fuera.
-Vale... -contestó finalmente el sapo- no te preocupes,
el jardín es muy grande, puedo irme a cualquier otro sitio -y se alejó de allí.
Y la primavera pasó, y el verano, y también el otoño...
Trabajamos en el cuaderno algunas cosas que van a salir en el cuestionario para tener las respuestas más claras cuando tengamos que responder.